EGIPTO AL COMPLETO


 




EGIPTO AL COMPLETO


1º DIA

    Salimos desde Málaga hacia Luxor, cuando llegamos al aeropuerto de Luxor nos recogen y nos trasladan al puerto donde nos espera la motonave M/S Stephanie Nile cruise, donde tomamos las habitaciones y cenamos.








2º DIA

    En este viaje la primera constancia va ha ser que tendremos que madrugar mucho, incluso algún día prácticamente no dormiremos o tan solo un par de horas, pero bueno vamos por parte. Este primer día en la motonave, a mi no me sale ese nombre así que seguiré llamándolo barco, pues lo dicho el primer día en el barco tenemos que levantarnos sobre las 7:00 AM, esto no será lo normal, desayunamos y salimos hacia el bus que nos conducirá hacia el Valle de los Reyes, llegamos temprano y por lo tanto no hay mucha gente.

    El Valle de los Reyes es una enorme necrópolis del antiguo Egipto situada muy cerca de la ciudad de Lúxor. Allí fueron enterrados la mayoría de los faraones del denominado Imperio Nuevo (las dinastías XVIII, XIX y XX, que gobernaron entre los años 1550 a.C.1070 a.C.), además de muchas reinas, nobles, príncipes y muchos animales, todos con su debido proceso de momificación. Clasificado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad,

    El faraón Tutmosis I inauguró esta necrópolis en el 1500 a.C. con un método de construcción muy específico y que haría del Valle de los Reyes un sitio muy peculiar. El gobernante ordenó a Inani, el arquitecto real de aquel entonces, que la construcción de su tumba se hiciera en el mayor de los secretos, solo ellos dos y los esclavos que participaron en los trabajos sabrían su ubicación. Tutmosis I temía los saqueos en caso de ocupación y como creían fervientemente en la existencia en el más allá y pensaba enterrar a toda su familia allí, era imprescindible que las tumbas se mantuvieran en las mejores condiciones posibles y a buen resguardo de posibles atacantes. De manera tal que no sólo la familia de Tutmosis fue enterrada allí sino las sucesivas dinastías del Imperio Nuevo alrededor de 400 años, siempre manteniendo el secreto de su ubicación. Eso fue fundamental para los descubrimientos arqueológicos de siglos posteriores.

    En la parte este, el Valle de los Reyes alberga a la mayoría de las tumbas, de las cuales se han descubierto más de 60 hasta el momento, todas talladas en las rocas, lo que aseguraba su resguardo y protección de los invasores. Las más visitadas por el turismo son las tumbas de Tutmosis I, Ramsés VI, Tutmosis III, Mrenptah y Amenhotep II, pero la más famosa es la de Tutankamón, por muchos motivos, pero principalmente porque fue la única que se encontró intacta, a salvo de los saqueadores y con todos los tesoros en su interior, y por el mito en torno a una supuesta maldición.

    Nosotros visitamos las tumbas de Ranses I (KV16),  Ranses IV (KV2), Ranses IX (KV6) y Tutankamón (KV62)




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 Regresamos hacia la enrtrada y tomamos el bus y nos dirigimos hacia el Templo Funerario de Hatshepsut.

    El Templo Funerario de Hatshepsut: conocido como Djeser-Djeseru, es un monumento funerario excepcional del Antiguo Egipto, ubicado en Deir el-Bahari, diseñado para honrar a la reina-faraón y al dios Amón-Ra.

    Ubicación e Historia

    El templo se encuentra en la orilla occidental del Nilo, frente a la antigua ciudad de Tebas (actual Luxor), dentro del complejo de Deir el-Bahari, cerca del Valle de los Reyes.

    Fue construido durante el reinado de Hatshepsut (1479-1458 a.C.), una de las pocas mujeres que asumió el título de faraón, y su construcción estuvo supervisada por Senenmut, su arquitecto y canciller. El templo se concibió como un santuario funerario y un lugar de culto a Amón-Ra, asegurando la perpetuidad de la memoria de Hatshepsut.

    Arquitectura y Diseño

    El templo se distingue por su estructura escalonada de tres terrazas, conectadas por una gran rampa central, que originalmente estaba flanqueada por jardines con plantas exóticas traídas de Punt, como árboles de incienso y mirra. Cada nivel cuenta con columnatas de pilares cuadrados, mientras que las capillas laterales presentan columnas osiriacas o protodóricas. Entre las capillas destacan la de Anubis, con columnas poligonales de estilo protodórico, y la de Hathor, con pilares de capiteles hatóricos.

    La cámara funeraria de Hatshepsut se encuentra parcialmente excavada en la roca, integrándose de manera armoniosa con los acantilados de Deir el-Bahari.

    Influencias y Significado

    El diseño del templo se inspiró en el templo funerario de Mentuhotep II, aunque Hatshepsut lo amplió y perfeccionó, logrando un monumento de mayor escala y elegancia. Esta obra no solo rendía homenaje a su predecesor, sino que también reforzaba la legitimidad de su reinado y su autoridad como mujer en un cargo tradicionalmente masculino . La integración del templo con el paisaje y su simetría axial reflejan un alto nivel de planificación arquitectónica y estética, convirtiéndolo en uno de los monumentos más refinados del Imperio Nuevo.

    Relevancia Cultural

    El Templo de Hatshepsut es considerado una joya de la arquitectura egipcia, destacando por su innovación, su ubicación estratégica y su valor histórico. Sus relieves y esculturas no solo representan la religiosidad y el arte del Antiguo Egipto, sino también la visión política y el poder de Hatshepsut, consolidando su memoria más allá de los 3.000 años.

    Hoy en día, el templo se conserva gracias a restauraciones y sigue siendo un importante destino arqueológico y turístico.




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    Dejamos el Valle de los Reyes y nos dirigimos hacia Los Colosos de Memnón, aunque pasaremos por los Los Colosos de Amenhotep III y el Templo Mortuorio de Merenptah.


    Los colosos de Memnón (en árabe al-Colossat o es-Salamat) son dos gigantescas estatuas de piedra que representan al faraón Amenofis III, quien gobernó durante la dinastía XVIII de Egipto. Se encuentran en la ribera occidental del Nilo, frente a la ciudad egipcia de Luxor, cerca de Medinet Habu y al sur de las grandes necrópolis Tebanas.

    Descripción
    Las dos estatuas gemelas muestran a Amenofis III en posición sedente; sus manos reposan en las rodillas y su mirada se dirige hacia el este, en dirección al río Nilo y al Sol naciente. Dos figuras de menor tamaño, situadas junto al trono, representan a su esposa Tiy y a su madre Mutemuia; los paneles laterales muestran una alegoría en bajorrelieve del dios de la inundación anual, Hapy.

    Las estatuas están esculpidas en grandes bloques de cuarcita, traídos especialmente desde Guiza y de la cantera de el-Gabal el-Ahmar, cerca del actual El Cairo. Se cree que las piedras eran demasiado pesadas para haber sido transportadas a través del río Nilo. Los bloques que fueron usados más tarde por ingenieros romanos para reconstruir los colosos del norte pudieron provenir de Edfu, al norte de Asuán. Incluyendo las bases de piedra sobre las que se sustentan, las estatuas tienen una altura total de dieciocho metros y una masa estimada de 720 toneladas cada una. Las dos figuras se encuentran separadas por unos quince metros.
    Ambas estatuas están bastante dañadas, cuyas grietas han hecho que sean irreconocibles desde la cintura. La estatua sur está realizada con un único bloque de piedra, mientras que la norte está especialmente dañada en su mitad inferior y por encima de la cintura se diferencian cinco bloques de piedra. Estos niveles superiores están compuestos de varios tipos de piedra arenisca y son el resultado de un intento de reconstrucción, según William de Wiveleslie Abney atribuido al emperador romano Septimio Severo. Se cree que ambas estatuas eran idénticas, aunque las inscripciones pudieron ser diferentes.

    La función original de los colosos fue la de presidir la primera entrada de los tres pilonos existentes en el complejo funerario de Amenhotep III: una inmensa construcción realizada en vida del faraón, donde se le adoraba como un dios en la Tierra. En su época, fue el templo más grande y opulento del Antiguo Egipto. Ocupando un total de 35 hectáreas, incluso el templo de Karnak era menor en tamaño y otros templos posteriores como el Ramesseum o Medinet Habu.

    Los colosos no parecen tan colosales; al contrario, se mantienen acordes con todo lo que los rodea, como si fueran del tamaño natural de los hombres, y nosotros fuéramos los enanos, no ellos los gigantes.
    Florence Nightingale, Cartas desde Egipto: Un viaje por el Nilo, 1849-1850.
Sin embargo, con excepción de los Colosos, apenas quedan restos visibles del templo de Amenhotep. Se encontraba en la orilla del terreno inundable del Nilo, y estas inundaciones anuales fueron destruyendo sus cimientos (una famosa litografía de 1840 de David Roberts muestra a los Colosos rodeados de agua), e incluso algunos gobernantes desmantelaron, robaron y reutilizaron los sillares.

    Existen otros cuatro colosos caídos que flanquean otros dos pilonos desaparecidos que una misión internacional intenta recuperar. El arqueólogo español Miguel Ángel López Marcos ha conseguido dirigir la restauración y reconstrucción del tercer coloso de Memnón, de unas trescientas toneladas de peso.

    Terremotos

    Poco después de su construcción, el templo fue destruido por un terremoto, datado por el Instituto Armenio de Sismología en torno al año 1200 a. C., hecho que dejó solo a los dos colosos a la entrada. Estos fueron aún más dañados por otro terremoto en 27 a. C., tras lo cual las autoridades romanas los reconstruyeron parcialmente.
    El terremoto del año 1200 a. C. también abrió numerosas simas en el terreno, provocando que muchas estatuas cayeran en el subsuelo en un gran estado de conservación. Su excavación y restauración ha sido uno de los objetivos del arqueólogo armenio-alemán Hourig Sourouzian, quien ha revelado que el complejo estaba compuesto de tres pilones, cada uno precedido de estatuas colosales, mientras que el recinto del templo rectangular albergaba un patio de peristilo (rodeado de columnas). Hasta la actualidad se han erigido cuatro de estas estatuas, mientras que se está a la espera de alzar ocho nuevas, mientras que 200 piezas se encuentran en el Museo de Lúxor, algunas exhibidas y otras esperando su restauración.

    Etimología
    El nombre árabe moderno es Kom el-Hatan, pero es generalmente conocido por el nombre romano de Templo de Memnón. Memnón fue un héroe de la guerra de Troya, un rey de Etiopía quien llevó a sus ejércitos desde África hasta Anatolia para ayudar a defender la sitiada ciudad y que fue finalmente derrotado por Aquiles. Memnón (cuyo nombre significa el decidido) se decía hijo de Eos, diosa del amanecer. Se le asoció con los Colosos debido al sonido supuestamente emitido al amanecer por la estatua del norte (ver artículo de Sonidos), por lo que terminaron conociéndose como Colosos de Memnón. Finalmente, la población comenzó a denominar a la totalidad de la necrópolis tebana como Memnonium, convirtiéndole en el «gobernante de occidente» al igual que era denominado el dios Osiris.
    En el siglo XIX, William de Wiveleslie Abney se percató de que «los árabes denominan a estas estatuas Shama y Tama, y cuando se refieren a ambos los llaman Sanamât o «los ídolos».

    Sonidos
    El historiador y geógrafo griego Estrabón explica que un terremoto, en el año 27 a. C., dañó a los colosos. Desde entonces se decía que las estatuas "cantaban" cada mañana al amanecer, concretamente, la estatua situada más al sur. La explicación es que el cambio de temperatura, al comienzo del día, provocaba la evaporación del agua, que al salir por las fisuras del coloso producía el peculiar sonido. El emperador romano Septimio Severo privó de este fenómeno al restaurar la estatua en el siglo III d. C.



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    Nuestra siguiente destino es el Templo de Luxor que es uno de los monumentos más impresionantes de la antiguo Egipto y se encuentra en la orilla oriental del Nilo, a diferencia de otros templos egipcio, no fue construido principalmente como lugar funerario, sino como un gran santuario dedicado a los dioses y a las ceremonias religiosas relacionadas con la realeza.

    Su construcción comenzó principalmente durante el reinado de amenhotep III en el siglo ,XIV antes de Cristo y posteriormente fue ampliado por otro faraones, especialmente por Ramsés II, el templo está dedicado a la tríada tebana, Amon, Mut y Jonsu.

    La visita comienza frente al impresionante pilono de Ramses II, la monumental fachada que marcaba la entrada al templo.

    Originariamente había dos enorme obeliscos delante del pilono. Hoy solo queda uno en Luxor el otro fue trasladado a París en el siglo XIX y actualmente se encuentra en la Plaza de la Concordia. Frente al pilono también se encuentra la enorme estatua sedantes de Ramsés II, que muestran el poder y la grandeza del faraón.

    La avenida de las esfinge desde la entrada se puede imaginar la antigua avenida de las esfinge que conectaba el templo de Luxor con el templo de Karnak a lo largo de unos 2,7 km. La avenida estaba flanqueada por esfinges y tenía una enorme importancia ceremonial. Era utilizada especialmente durante las grandes celebraciones religiosas de la antigua Teba.

    El patio de Ramsés II, al atravesar el pilono se accede al gran patio construido por Ransés II, está rodeado por una doble fila de columna y contiene numerosas estatuas del faraón, una de las características más llamativa es que algunas columnas y muros muestran relieve que representan al faraón y a los dioses egipcios. Aquí merece la pena detenerse para observar cómo lo antiguo egipcios utilizaban relieve jeroglíficos y esculturas para narrar acontecimiento religiosos y políticos.

    El patio Amenhotep III está rodeado de numerosas columnas, este espacio resulta especialmente espectacular por la cesación de profundidad que produce la larga fila de columnas, algunas conservan todavía parte de su decoración y permiten imaginar cómo debía de ser el templo cuando estaba completamente policromado.

    La gran columnata, es uno de los lugares más impresionante de todo el conjunto, está formado Por enormes columnas decoradas con relieves en ella parecen escenas relacionadas con ceremonias religiosas y especialmente con celebraciones de las fiestas de Opet, una de las festividades más importantes de Teba. Durante estas celebraciones, las imágenes sagradas de Amón, Mut y Jonsu eran trasladadas en procesión entre karnak y Luxor.

    El santuario, al avanzar hacia el interior se llega a las zonas más sagradas del templo. Aquí se encontraba el santuario donde se custodiaba la imagen del Dios, el acceso está reservado a determinadas personas vinculadas al culto y no era un espacio abierto al público común. Una de las cosas más fascinantes del tempo es comprobar cómo las diferentes épocas dejaron su huella sobre el mismo monumento.

    La presencia romana y cristiana. El templo continuó teniendo importancia mucho después del periodo faraónico durante la época romana se realizaron modificaciones y algunas zonas fueron reutilizadas. Posteriormente con la expansión del cristianismo, determinada sala se transformaron en espacio de culto cristiano. Todavía puede observarse pinturas cristianas sobre algunas decoraciones egipcias anteriores.

      Nosotros simplemente más que verlo como un conjunto de piedras y columna, hemos visto como un escenario ceremonial por aquí pasaban procesiones religiosas, los faraones legitimaban su poder y los sacerdotes realizaban ceremonias dedicadas a los dioses. Y cuando estamos frente al pilono del de Ramsés II, imaginamos que hace más de 3000 años, ese mismo lugar estaba lleno de colores estandartes, sacerdotes, música y procesiones religiosas. Esta perspectiva hace que la visita cobre otra dimensión.  


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